¿Por qué al salir de un lugar soleado y entrar en una habitación oscura, al principio no ves nada y después poco a poco todo empieza a aparecer? Esto tiene que ver con la adaptación visual, y en particular con algo llamado: la adaptación cromática. Te lo explico.
La sensibilidad visual: entre la luz y la oscuridad
Nuestro sistema visual se ajusta constantemente a la cantidad de luz que recibimos:
-
En un día soleado, con muchísima luz, el ojo reduce su sensibilidad para no saturarse.
-
En una habitación oscura, al principio casi no vemos nada, pero tras unos minutos nuestros ojos se vuelven más sensibles y empiezan a detectar hasta las luces más débiles.
Este proceso se conoce como adaptación a la luz y a la oscuridad, y es el que permite que podamos ver un objeto con igual apariencia luminosa bajo diferentes condiciones, aunque la cantidad de luz real pueda variar en un factor de 100 o 1000 veces.
¿Qué es la adaptación cromática?
Si la adaptación a la luz depende de la intensidad de la iluminación, la adaptación cromática depende del color de esa luz.
-
En una habitación iluminada con bombillas incandescentes, tu visión se adapta a ese tono cálido.
-
Bajo la luz natural del día, la referencia es más equilibrada, y los colores se perciben de forma diferente.
En resumen: no solo nos adaptamos a cuánto vemos, sino también a cómo interpretamos los colores según la fuente de luz.
La apariencia del color: ejemplos cotidianos
Imagina esto:
De noche, desde la calle, observas un televisor blanco y negro encendido en una casa. Para ti, que estás adaptado a
la iluminación de la calle, la pantalla puede parecer azulada. Pero para la persona que está dentro mirando la tele,
la luz del aparato ocupa gran parte de su visión y su ojo se adapta a ella, por lo que los tonos claros se perciben
sin un color dominante.
Este fenómeno es la base de la constancia de color, que permite que un tomate siga viéndose rojo tanto en la cocina bajo luz artificial como en un huerto a pleno sol.

¿Cómo se aplica en fotografía y sistemas electrónicos?
El ojo humano es tan bueno ajustándose a la luz y al color, que a menudo no somos conscientes de los cambios. Sin embargo, las cámaras y dispositivos electrónicos no tienen este mecanismo natural, por lo que es necesario imitarlo con tecnologías específicas:
-
Balance de blancos en fotografía y vídeo:
Las cámaras ajustan electrónicamente los colores para compensar la dominante de la fuente de luz, es decir, el matiz de color que aporta esa fuente de iluminación a todo lo que ilumina. Una foto bajo una bombilla incandescente saldría anaranjada sin corrección, pero el balance de blancos hace que los objetos se vean con sus colores “reales”, tal como los percibiría el ojo. -
Pantallas de televisión, móviles y ordenadores:
Se emplean algoritmos que corrigen la temperatura de color (como el modo “luz nocturna” o “True Tone”) para que la visualización sea más cómoda y fiel a la percepción natural. -
Cine y fotografía profesional:
Los cineastas utilizan cartas de grises y herramientas de corrección de color para igualar escenas rodadas bajo iluminantes distintos, compensando lo que el ojo humano haría de manera automática.
La dominante de la fuente de luz es lo que nuestro ojo “corrige” automáticamente gracias a la adaptación cromática, de modo que seguimos viendo una hoja de papel como blanca tanto bajo una lámpara cálida como bajo la luz del sol. En fotografía y vídeo, como las cámaras no hacen esta corrección natural de forma perfecta, es necesario usar el balance de blancos para compensar la dominante de la fuente de luz.
Ejemplos de fuentes de luz dominantes
-
Bombilla incandescente (amarillenta) → tiende a dar una dominante cálida, haciendo que las paredes blancas parezcan un poco amarillas o anaranjadas.
-
Fluorescente frío (azulado) → produce una dominante fría, dando a los objetos un aspecto más azulado o verdoso.
-
Luz del atardecer → tiene una dominante rojiza/dorada.
-
Luz de neón → puede tener dominantes verdes, rosas, azules según el tipo.
La adaptación cromática en el diseño de la iluminación
En el mundo de la arquitectura, el diseño de interiores y la iluminación pública, la adaptación cromática del ojo es un factor decisivo:
-
Iluminación de oficinas y escuelas:
Se utilizan lámparas con espectros equilibrados (blanco neutro) para reducir la fatiga visual y mantener la percepción natural de los colores. -
Iluminación en museos y tiendas:
Es crucial que los objetos expuestos se vean con colores fieles. Por eso se emplean focos con un alto índice de reproducción cromática (IRC), imitando lo que el ojo percibiría bajo luz natural. -
Espacios urbanos y carreteras:
La elección del color de la luz influye en la seguridad. Por ejemplo, la luz blanca permite una mejor discriminación de colores y contrastes que las antiguas lámparas de sodio anaranjadas. -
Iluminación adaptativa:
En algunos entornos, como hospitales o aviones, se diseñan sistemas que cambian la tonalidad de la luz durante el día para imitar el ciclo solar y ayudar al cuerpo a regular sus ritmos biológicos.

Mucho más que una curiosidad de la visión
La adaptación cromática es mucho más que una curiosidad de la visión:
-
Nos permite percibir los colores con constancia, sin importar la luz que los ilumine.
-
Ha inspirado el desarrollo de tecnologías fotográficas y electrónicas que corrigen automáticamente la dominante de color.
-
Es una referencia fundamental en el diseño de sistemas de iluminación que buscan mejorar el confort visual, la seguridad y la fidelidad en la percepción de los objetos.
Gracias a este mecanismo natural, el mundo que vemos siempre nos parece estable y coherente, aunque en realidad la luz cambie constantemente a nuestro alrededor.
Referencias