El color no es solo una sensación visual: es una construcción cultural, tecnológica y psicológica que ha evolucionado con la humanidad. Esta línea de tiempo resume cómo hemos entendido y utilizado el color a lo largo de la historia.
Prehistoria
Los primeros colores nacen de la tierra y el fuego. El ocre, el carbón y la cal no solo decoraban: conectaban con lo espiritual, la caza y la supervivencia. El color era acción y rito.
Antigüedad
Las civilizaciones antiguas dotan al color de significado simbólico y social. El azul egipcio representa lo divino; el púrpura romano, el poder. El color empieza a ser controlado… y reservado.
Edad Media
El color se vuelve moral. No describe el mundo, lo interpreta. El azul es pureza, el rojo es sacrificio. Su uso está regulado por la religión y el coste de los pigmentos.
Renacimiento
El color recupera la naturaleza. Se estudia la luz, la sombra y la materia. Aparece una mirada más científica, pero todavía emocional: el color sirve para representar la realidad y conmover.
Revolución científica
Con Newton, el color deja de ser solo símbolo: es un fenómeno físico. Se descompone, se mide y se ordena. Nace la teoría moderna del color.
Siglo XIX
La industria transforma el color. Los pigmentos sintéticos lo democratizan. Artistas y científicos exploran cómo percibimos el color, no solo cómo existe.
Siglo XX
El color se convierte en lenguaje. Bauhaus, diseño gráfico y publicidad lo usan para comunicar, persuadir y emocionar. Aparece la psicología del color como disciplina.
Era digital
El color se codifica. RGB, CMYK, HEX. Pantallas, interfaces y neurociencia redefinen su papel. Hoy, el color es experiencia, emoción y usabilidad.

