Connotaciones simbólicas del color
En esta aventura incierta y variable de las connotaciones simbólicas del color, a menudo un color ha caído en desgracia durante un tiempo y después ha sido rehabilitado. Por alguna razón adquiere connotaciones positivas y estas se expanden por la sociedad.
Esto no quiere decir que las connotaciones negativas desaparezcan del todo, ya que pueden quedar aparacadas esperando retornar. En el campo de la cultura, cualquier cosa puede revivir.
b) Botella de agua mineral Perrier, ejemplo contemporáneo del uso del verde en la identidad de marca. © Rodrigo Paredes (2007), Creative Commons.
El dorado
Un color que ha caído en desuso y ha sido largamente apartado de la paleta del buen gusto ha sido el dorado. Michael Pastoureau lo atribuye a la herencia del rechazo protestante a la ostentación de la riqueza.
Esta animadversión al lujo se habría consolidado con la expansión del movimiento obrero y los principios igualitarios de la izquierda y la democracia.
La posibilidad de fabricar objetos dorados sin emplear oro real llevó además a una vulgarización del color, que pasó de simbolizar riqueza a convertirse en un atributo presuntuoso o incluso ridículo.
Sin embargo, a partir de los años ochenta y noventa del siglo XX, el diseño comenzó a reutilizar el dorado y otros colores metálicos como colores en sí mismos, desvinculados de la ostentación.
El amarillo
El amarillo ha sido tradicionalmente el color maldito por excelencia en Europa, en contraste con China, donde fue históricamente el color imperial.
Michael Pastoureau observa que, aunque es un color atractivo para los niños, esta afinidad se pierde con la edad debido a la presión cultural:
A partir de una cierta edad, todo el mundo tiene en cuenta, más o menos inconscientemente, la mirada de los demás y adopta los códigos y las mitologías en vigor. Así, los gustos de los adultos ya no son espontáneos, sino que están tergiversados por el juego social e impregnados por las tradiciones culturales.
M. Pastoureau; D. Simonnet (2006). Breve historia de los colores, p. 92. Paidós Ibérica.
La maldición del amarillo está especialmente ligada al vestido, seguramente por la carga cultural heredada desde la Edad Media, y se extiende también a la decoración. Sin embargo, no afecta de la misma forma a la pintura, el diseño gráfico o la publicidad.
¿De qué color murió Molière?
La animadversión al amarillo en el vestuario tiene un frente especialmente activo en el teatro. En España, muchos actores evitan vestir de este color, basándose en la leyenda de que Molière murió en escena vestido de amarillo.
En Italia se afirma que el color era violeta, y es este el que se considera de mala suerte. En Francia, curiosamente, los actores rehúyen el verde. ¿De qué color murió realmente Molière?
El amarillo en proceso de rehabilitación
El amarillo parece beneficiarse hoy de un proceso de rehabilitación. Aporta luz a las combinaciones cromáticas y se asocia al optimismo, la energía y los lugares tropicales.
Es habitual en el automovilismo y ocupa un lugar destacado en el Tour de Francia. Además, es el color nacional de Brasil, donde el éxito deportivo ha contribuido a normalizar su uso.
Esta rehabilitación comenzó a finales del siglo XIX en el arte, con los impresionistas y postimpresionistas, y se consolidó en el siglo XX cuando el diseño lo incorporó como color primario junto al rojo y el azul.
El verde
Un caso claro de rehabilitación cultural es el del verde. Hoy apenas tiene connotaciones negativas, aunque en el pasado fue un color profundamente ambivalente e incluso maléfico.
En la alta Edad Media se asociaba al demonio. La inestabilidad de los pigmentos verdes pudo haber influido en su simbolismo negativo.
Desde el siglo XVI se vinculó al juego y al dinero, y en el siglo XIX comenzó su rehabilitación definitiva, asociándose a la libertad, la naturaleza y la señalización positiva.
El siglo XX consolidó esta imagen del verde ligada al ecologismo, la salud, la vida y la higiene.
El rojo
El rojo también sufrió una larga caída en desgracia. Desde el siglo XIV dejó de ser un color real para convertirse en símbolo de inmoralidad y peligro.
No fue hasta el siglo XVIII cuando fue recuperado por los movimientos revolucionarios, y solo en el siglo XX, con el relajamiento de las convenciones sociales, logró una rehabilitación plena.
Fuentes
- © Fundació per la UOC. Alba Ferrer, David Gómez, Jordi Alberich (2010). Creative Commons Reconocimiento Compartir Igual 3.0.
Referencias bibliográficas
- Pastoureau, M. (2009). Diccionario de los colores. Paidós.
- Moore, R. I. (1989). La formación de una sociedad represora. Crítica.
- Gage, J. (1997). Color y cultura. Siruela.
- Heller, E. (2009). Psicología del color. Gustavo Gili.



