El Imperio Bizantino fue heredero directo de Roma, pero desarrolló una identidad visual propia, profundamente marcada por la unión entre poder político y religión. Si Roma se asocia con el rojo militar, Bizancio quedó definido por un color mucho más exclusivo y simbólico: el púrpura.
En Bizancio, como en la mayoría de culturas, el color no era un simple recurso decorativo. Era jerarquía, teología y propaganda visual. Cada tonalidad transmitía un mensaje preciso dentro de una sociedad donde el emperador no solo gobernaba, sino que lo hacía por designio divino.
El púrpura imperial
El color más emblemático del Imperio Bizantino fue el púrpura. Su importancia era tal que dio lugar a la expresión porphyrogenitus, “nacido en la púrpura”, utilizada para designar a los hijos legítimos del emperador nacidos durante su reinado.
El tinte púrpura, heredado de la tradición mediterránea y vinculado a la célebre púrpura de Tiro, era extremadamente costoso. Su producción requería enormes cantidades de moluscos marinos y un proceso complejo, lo que lo convertía en un bien reservado a la élite. En Bizancio su uso estaba estrictamente regulado. Vestir púrpura sin autorización podía considerarse un acto de usurpación simbólica del poder.
Más que un color, el púrpura era una declaración visual de legitimidad imperial.
| Nombre | Muestra | Cod. Hex. | RGB | HSV | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Púrpura de Tiro | #360029 | 54 | 0 | 41 | 314° | 100% | 21% | |
| Púrpura de Tiro aclarado | #4E0041 | 78 | 0 | 65 | 310° | 100% | 31% | |
| Púrpura de Tiro (internet) | #66023C | 102 | 2 | 60 | 325° | 98% | 40% | |
| Púrpura de Tiro (acuarela) | #7B236D | 123 | 35 | 109 | 310° | 72% | 48% | |
| Púrpura de Tiro (RHS) | #B80049 | 184 | 0 | 73 | 336° | 100% | 72% | |
El oro y la luz divina
Si el púrpura representaba la autoridad del emperador, el oro simbolizaba la dimensión sagrada del imperio. En los mosaicos bizantinos, los fondos dorados no pretendían reproducir espacios reales, sino sugerir un ámbito espiritual. El oro evocaba la luz eterna, la gloria celestial y la presencia de lo divino.
La combinación de púrpura y oro reforzaba la idea de que el poder imperial tenía una base trascendente. El emperador no era simplemente un gobernante; era el representante de Dios en la tierra.
El rojo y la afirmación del poder
El rojo mantuvo su importancia dentro de la tradición romana, pero adquirió matices propios en el contexto cristiano bizantino. Aparecía en estandartes, vestimentas ceremoniales y elementos militares, asociado tanto al poder terrenal como al sacrificio y la sangre de Cristo.
En determinados periodos, los estandartes imperiales incorporaron rojo y oro en composiciones que reforzaban visualmente la autoridad del Estado y su carácter sagrado.
Blanco y negro en el universo simbólico bizantino
El blanco estaba ligado a la pureza y a la ortodoxia religiosa. En contextos litúrgicos y ceremoniales actuaba como contrapunto luminoso frente a la intensidad del oro y el púrpura. Era un color asociado a la claridad doctrinal y a la dimensión espiritual de la fe.
El negro, por su parte, tenía una presencia más discreta, vinculada al duelo, la penitencia y la vida monástica. No ocupó un lugar central en la iconografía imperial, pero formaba parte del lenguaje simbólico religioso.
El águila bicéfala y la identidad visual
Uno de los símbolos más reconocibles del Imperio Bizantino fue el águila bicéfala, representada con frecuencia en oro sobre fondo rojo o púrpura. Sus dos cabezas miran hacia direcciones opuestas, interpretadas como símbolo del dominio sobre Oriente y Occidente, o como la unión del poder espiritual y temporal.
La fuerza visual de esta combinación cromática influyó en numerosas tradiciones heráldicas posteriores en Europa oriental y central, demostrando el impacto duradero del imaginario bizantino.
Estandartes y representación del poder
A diferencia de los estados modernos, Bizancio no contó con una única bandera nacional fija. Utilizó distintos estandartes a lo largo de su historia, entre ellos el lábaro con el crismón cristiano y diversas composiciones con cruces doradas sobre fondos rojos o púrpuras.
En todos los casos, el color cumplía una función política y religiosa al mismo tiempo: proclamaba legitimidad, identidad y continuidad del Imperio Romano en su versión oriental.
Los colores del pueblo: la vida más allá del púrpura
Frente al esplendor del púrpura imperial y los fondos dorados de los mosaicos, la mayoría de la población bizantina vestía de manera mucho más sobria. El color también marcaba la diferencia social, y esa distancia cromática era perfectamente visible en las calles de Constantinopla.
La gente común utilizaba principalmente lana y lino, tejidos accesibles y funcionales. Las prendas solían mantener el tono natural de la fibra o incorporar tintes vegetales de intensidad moderada. Eran habituales los beige, ocres, marrones y grises, así como azules y rojizos apagados. Los colores intensos requerían procesos costosos, por lo que quedaban fuera del alcance de gran parte de la población.
La seda, especialmente desde que el Imperio comenzó a producirla en el siglo VI, continuó siendo un material asociado a la élite. Del mismo modo, el púrpura permanecía estrictamente reservado al emperador y a su entorno inmediato. Las leyes suntuarias regulaban qué podía vestir cada grupo social, reforzando así la jerarquía a través del color.
De este modo, mientras en el palacio predominaban el púrpura y el oro como símbolos de autoridad divina, en la vida cotidiana dominaban los tonos naturales y discretos. El contraste no era casual: formaba parte del lenguaje visual que sostenía el orden del Imperio.
Un imperio donde el color era ideología
En el Imperio Bizantino el color no fue una cuestión estética ni una simple preferencia artística. Formaba parte de un sistema cuidadosamente construido para expresar poder, legitimidad y orden social.
El púrpura señalaba la autoridad imperial; el oro evocaba la luz divina; el rojo afirmaba la fuerza y el sacrificio; el blanco y el negro completaban el lenguaje religioso. Pero ese mismo sistema también se manifestaba en sentido inverso: la sobriedad cromática del pueblo recordaba constantemente la distancia entre la corte y la calle.
Bizancio convirtió el color en un código político y teológico. Desde los mosaicos dorados de las iglesias hasta las túnicas discretas de la vida cotidiana, cada tonalidad contribuía a sostener una jerarquía visible. En Constantinopla, el poder no solo se ejercía: se veía.
Referencias
- https://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_bizantino
- https://www.britannica.com/place/Byzantine-Empire
- https://en.wikipedia.org/wiki/Byzantine_Empire
- https://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%BArpura_de_Tiro
- https://www.pallasweb.com/deesis
- Court of Emperor Justinian with Archbishop Maximian of Ravenna and three other clerics on Justinian's right, and two court officials and his guards on his left. (apse mosaic, Basilica of San Vitale, Ravenna, Emilia-Romagna, Italia), By Roger Culos - Treball propiAdams, Laurie Schneider (2011) A History of Western Art (Fifth ed.), McGraw Hill]], p. 161–162 ISBN: 978-0-07-337922-7., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=44352375
- Christus Ravenna Mosaic, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2069012
- The Byzantine double-headed eagle with the sympilema (the family cypher) of the Palaiologos dynasty. Por Goran tek-en, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=30701019



