25 de enero de 2008

Adaptación cromática

La sensibilidad visual: adaptación a la luz y a la oscuridad

Al hablar de adaptación, ésta se suele asociar al proceso por el cual el sistema visual cambia su sensibilidad absoluta o diferencial como consecuencia de la intensidad de las luces que observa. Este cambio en las sensibilidades de los mecanismos de respuesta visual puede también producirse como consecuencia de la composición espectral (del color) de las luces observadas. En este caso, hablaremos de adaptación cromática.

Si en nuestros ojos incide una gran cantidad de luz de los objetos, como podría ser en un día soleado al aire libre, nuestro sistema visual se adaptará a esa gran cantidad de luz y reducirá su sensibilidad a pequeñas variaciones en la cantidad de luz. Una prueba de este estado de adaptación nos la dará el pasar bruscamente a una habitación mantenida en la penumbra, en la que no percibiremos objetos o luces de débil luminancia hasta pasado un buen rato. Será entonces cuando se haya alcanzado un cierto estado de adaptación a la penumbra que supone un aumento de sensibilidad.

Cuando llevamos un rato de adaptación a la oscuridad somos capaces de detectar luces muy débiles, mientras que en el caso extremo, adaptación a una luz muy intensa que suponga deslumbramiento, somos incapaces de distinguir diferencias entre luces. Los mecanismos de visión ajustan, por tanto, su sensibilidad de forma tal que nos parecen igual de luminosos un objeto observado en una habitación con luz artificial que cuando lo es con luz natural, pudiendo ser su luminancia 100 ó 1000 veces mayor.



Los tipos de adaptación descritos anteriormente se conocen como adaptación a la luz y a la oscuridad.

Qué es la adaptación cromática

Podemos definir la adaptación cromática como el proceso por el que cambia la sensibilidad de los mecanismos fotorreceptores como consecuencia, no de la cantidad de luz, sino de la composición espectral dominante en las luces que son observadas. Así por ejemplo, si permanecemos en una habitación iluminada por lámparas de incandescencia diremos que el estado de adaptación cromática viene dominado por la composición espectral de este tipo de lámpara, o si estamos al aire libre, el estado de adaptación cromática será a la composición espectral de la fuente de luz que solemos denominar como luz día.

La apariencia del color

Un ejemplo de adaptación cromática podemos encontrarlo al observar una habitación en la que está encendido un televisor blanco y negro desde la calle de noche. En ese caso el estado de adaptación es el que suministra las luces de la calle. Como consecuencia, la pantalla del televisor, que será para el observador en la calle como un objeto distante y pequeño, será vista con una tonalidad dominante azulada. Sin embargo, la persona que ve la televisión, al tener cerca la pantalla, ésta ocupa gran parte de su campo de visión y se adapta a la luz que viene de ella. Este estado de adaptación hace que no observe ese tono azulado, sino que su percepción de las zonas claras de las imágenes en el televisor sea acromática.

Este ejemplo nos ilustra acerca de cómo es observada una misma luz bajo des estados de adaptación cromática. También podemos pensar en los cambios que se producen en la sensibilidad espectral de los mecanismos fotorreceptores que hacen que dos objetos colorimétricamente distintos, como pudiera ser un mismo objeto iluminado con dos fuentes distintas, aparezcan como iguales bajo el estado de adaptación dado por cada fuente. En este sentido, la adaptación cromática consiste en el proceso por el cual la sensibilidad de los mecanismos de visión del color cambia para mantener la apariencia del color de un objeto con independencia del iluminante. Cuando esto se cumple se dice que se presenta el fenómeno
de la constancia de color.

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Fuentes
11:12

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